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POSITIVISMO / EXISTENCIALISMO (SIGLO XX) / ESTRUCTURALISMO POSITIVISMO Y…
POSITIVISMO / EXISTENCIALISMO (SIGLO XX) / ESTRUCTURALISMO
POSITIVISMO
Rechaza todo tipo de metafísica y considera que la fuente del conocimiento es lo perceptible de los sentidos, los hechos “positivos”. Su fundador fue Auguste Comte.
AGUSTE COMTE.
Para Comte no hay más conocimiento que el conocimiento científico-positivo. Y como las clasificaciones del saber vigentes en su época tenían un fundamento teológico o metafísico, él propone otra que responda al estadio positivo, en la que obviamente no incluirá los saberes que pretendan ir más allá de los hechos y de su coordinación a través de una ley (metafísica, teología).
Él piensa que la crisis política y moral que atravesaba la sociedad era una manifestación exterior del estado de anarquía intelectual. Por eso esperaba que, con la difusión del conocimiento científico, la instrucción popular en las ciencias y la riqueza, se lograría una sociedad pacífica. De ahí que emprendiese la tarea de construir la unidad del conocimiento poniendo como fundamento la ciencia.
Comte pensaba que el desarrollo de la Sociología de acuerdo con el espíritu positivo tendría como resultado el orden social. Esta ciencia ofrecería la completa sistematización de las reglas y principios de la convivencia, al igual que la Física y la Biología. Comprende dos partes: Estática y Dinámica. La Estática social estudia las condiciones de existencia que son comunes a todas las sociedades en todas las épocas. Estas condiciones son, principalmente, la sociabilidad, el núcleo familiar y la división del trabajo, que se hace compatible con la cooperación de esfuerzos.
Comte rechaza todas las concepciones de la religión características de los estadios teológico y metafísico, como el panteísmo y el teísmo. Ni Dios, ni la Naturaleza pueden ser objeto de culto religioso. Sólo queda, entonces, la Humanidad concebida como un todo que, bajo el nombre de “Gran Ser” (Grand Être), Comte la propone, en su etapa final, como objeto de culto en la nueva religión positivista.
El “Gran Ser” comprende todos los hombres del pasado, del presente y del futuro que han contribuido o contribuyen al progreso y a la felicidad del género humano. Comte asigna a este “Gran Ser” una unidad existencial superior, incluso, a la existencia real del hombre individual puesto que esta existencia descansa en la continuidad biológica de la generación del tiempo presente con las del pasado y del futuro.
La religión de la humanidad trata en definitiva de organizar la sociedad independientemente de Dios, considerando que su única finalidad es el progreso, al que se llega por la ciencia positiva.
Comte atribuye un valor particular a la familia, como garantía aglutinante de la sociedad. Piensa que la institución familiar está dada por naturaleza y la defiende procurando consolidarla mediante la prohibición del divorcio. La sociedad, para Comte, está formada por familias, no por individuos. Se opone también a la igualdad, por considerarla causa de anarquía, al llevar a atribuir cualquier función a cualquier individuo.
Como el método es el mismo para todas las ciencias, las diversas disciplinas se diferencian, según Comte, sólo por la mayor o menor complejidad de su objeto específico. Es, por tanto, la extensión y la comprensión de los objetos (que Comte prefiere designar como generalidad o universalidad y como complejidad o simplicidad, respectivamente) lo que traza la delimitación de las ciencias.
Por su parte, la Dinámica social consiste en el estudio de las leyes de desarrollo de la sociedad. Su ley fundamental es la de los tres estadios. El progreso social se ajusta a esta ley que es, para Comte, una verdadera y propia filosofía de la historia. La humanidad marcha por una serie de etapas de perfeccionamiento en su ser y en su obrar, exactamente como el individuo se desarrolla pasando por una serie de estados y de edades en su vida biológica hasta llegar a ser animal perfecto.
Comte pensaba que la crisis pública y moral de la sociedad de entonces provenía de la coexistencia de tres filosofías opuestas (teología, metafísica y ciencia). Por tanto, para reorganizar la sociedad era necesario que todas las mentes llegasen a pensar de acuerdo con unas mismas ideas y que la Sociología se constituyese como ciencia positiva.
Según Comte, el método positivo es la fuerza capaz de realizar la unidad espiritual entre los hombres. Para él, la felicidad de la sociedad depende tanto de un desarrollo general de la razón iluminada por las ciencias como del establecimiento de una ciencia positiva que estudie los hechos sociales.
Este progreso de la humanidad es necesario e irresistible como cualquier otra ley física. Además, es indefinido, ya que la humanidad no progresa hacia una meta más allá de la cual pueda decirse que ya no seguirá adelante. Conforme a esta ley del progreso, cada uno de los estados sociales es resultado necesario del precedente y el motor indispensable del que le sigue.
Pero como las ideas científicas no son la verdad común, es natural que surjan conflictos en la sociedad, debido a la diversidad de opiniones entre los hombres. Por eso, él afirmó la necesidad de reemplazar la educación teológica y metafísica por una educación exclusivamente positivista, y planteó su imposición por la fuerza desde el Estado.
La doctrina de Comte nace también del intento de reconstruir el orden social de su tiempo.
En relación con el Iluminismo del siglo XVIII, el positivismo del siglo XIX tenía la ventaja de poder referirse a un complejo de ciencias más desarrolladas. Precisamente este enorme desarrollo del conocimiento científico, que tuvo lugar en el siglo XIX, ofreció al positivismo la impresión de que la ciencia podría abrazar de manera exhaustiva y definitiva todo aspecto de la realidad, tanto natural como humana, sustituyendo a cualquier otra forma de conocimiento.
El positivismo lógico o neopositivismo es una corriente filosófica que incluye en su metodología científica el análisis del lenguaje y se limita al análisis o estudio de todo aquello que es empírico y comprobable.
SIGLO XX (EXISTENCIALISMO)
El ser humano está abandonado a sí mismo en la búsqueda del sentido de la existencia. La libertad de elegir la propia vida y el peligro de dejar escapar la ocasión son los temas presentes en los filósofos existencialistas.
Algunas de sus características son:
•Concepción pesimista de la vida y del ser humano.
•Primacía de la subjetividad frente a la objetividad.
•Influencia en el mundo del arte
•Concepto de libertad y de elección
•La existencia humana
•Individualismo
•La emoción
•Cuestionamiento de la existencia de Dios
SOREN KIERKEGAARD (Precursor del existencialismo- basada en la existencia del ser humano, en su angustia, en su perplejidad-Si me nombras me niegas)
Quiere tener fe, pero también comprender la obediencia a la religión establecida.
La fe supone un salto más allá de la razón. La fe es una relación personal entre el individuo y el tú absoluto que lo interpreta. Esa relación es resignación y confianza infinitas. Puso en primer plano al individuo concreto, es decir, singular y sufriente, capaz de asumir su subjetividad como única verdad, y su relación con Dios como un salto sobre el abismo de la nada. El individuo siempre está expuesto a la nada. Y esa exposición es la angustia misma, que revela su libertad, su responsabilidad y el riesgo de elegirse a sí mismo a cada paso.
La exigencia de vivir cristianamente es a la vez irrenunciable e imposible de cumplir. Se trata de un ideal que está demasiado elevado para nuestra naturaleza humana, porque vivir cristianamente significa hacerse como Cristo. La vida de un cristiano, para llegar a ser un testimonio de la fe, tenía que estar expuesta al dolor. Al sufrimiento y a la persecución
También habla sobre el pecado. La oposición del pecado y de la fe domina en el cristianismo y transforma, cristianizándolos, todos los conceptos éticos, que así reciben un relieve más profundo. Esta oposición se basa en el criterio del cristianismo: si se está o no en presencia de Dios, criterio que implica la posibilidad del escándalo (la conciencia de estar ante Dios).
Se produce la incertidumbre de provocar la ruptura entre dos mundos diferentes de tener que elegir
entre el de la razón, de lo útil, de lo verosímil y el de la fe.
Como cristianos, estamos ante Dios, pero ese “ante Dios” desnuda nuestra imperfección, puesto que ante Dios (suma de todas las perfecciones) nadie es verdaderamente digno. Ante él, todos somos pecadores. De hecho, el pecado no es más que la conciencia de estar ante Dios.
La realidad del hombre debería ser o existir como aislado en presencia de Dios y su pecado debería ocupar a Dios. El pecado no es más que el pecado, sin que estar o no en presencia de Dios agregue o quite nada al asunto. La divinidad lo que quiere decir es que no valen ninguno de los razonamientos humanos, tampoco los éticos, que hacen que un padre no pueda matar a su hijo. O crees o no crees. O entras en el mundo de la creencia donde todo es posible, pues para Dios todo es posible.
Partía de la individualidad, habla desde el sufrimiento y desde su dolor. Pone por delante un testimonio de vida, llega a afirmar que todos pasamos por una serie de etapas en nuestro desarrollo y hay un momento estético en el cual algunos atienden en forma excesiva la belleza, lo sublime y la representación de lo hermoso. Luego hay una etapa ética, cuando vivimos preocupados por el deber, por las obligaciones. Finalmente, hay una etapa religiosa, que es donde se busca la salvación, ese rescate frente a la muerte, la perdición y el olvido.
Su pensamiento giró en torno de dos temas prioritarios. El individuo y su existencia concreta y la relación con el cristianismo verdadero; se planteaba el desafío de ser un verdadero cristiano.
Ironía (los griegos se refieren a una especie de suficiencia que eleva al individuo sobre todo el mundo), con ella comienza la vida digna de ser llamada humana. Kierkegaard analiza la ironía según las diversas motivaciones psicológicas. La filosofía de la praxis es la que atiene a los vaivenes de la vida práctica de los hombres, que plantea siempre problemas que cabe tratar aquí y ahora. La realidad de la praxis trata de reflexionar sobre nuestra experiencia, nuestras alegrías y tristezas, nuestras esperanzas y angustias.
El ser humano tiene que elegir. Eso es lo que llamamos libertad, que significa que no tenemos nuestros objetivos biológicos y zoológicos determinados de una manera fija como el resto de los animales, poseemos una amplia gama de posibilidades distintas entre las que tenemos que optar. No tenemos obligación de hacer esto o aquello, de ir hacia aquí o hacia allí, de decir si, o decir no, y eso nos produce angustia, ese sentimiento ante el vacío de la libertad que se corresponde también al propio vacío de la muerte que presentimos.
JEAN PAUL SARTRE
El ser y la nada. Parte del establecimiento de dos ámbitos del mundo del ser: el ser en sí y el ser para sí. El ser en sí es una especie de esfera sin fisura, es pleno, sólido, es el ser en que no ha penetrado la razón y la separación que la ciencia introduce.
La mala conciencia ---- situación en la que la conciencia no sólo se identifica con su trabajo, con su obra, sino que al presentarse ante sí misma como un objeto más en el mundo, trata de evadirse de la responsabilidad de elegirse en cada momento. Hay mala conciencia cuando yo analizo mis elecciones como si no fuesen decididas por mí, como si fuesen consecuencias necesarias de una serie de circunstancias, como si yo no fuese libre, como si estuviese gobernado por la necesidad.
Un hombre puede actuar libremente, no importa en qué situación se encuentre. El esclavo puede elegir no obedecer, aunque eso signifique ser ejecutado. Si obedece es porque prefiere vivir, aunque sea como esclavo, antes de morir. Y ahí hay una elección. Si alguien dice, para justificar una determinada acción, que no pudo hacer otra cosa, eso es mala conciencia.
La mala conciencia consiste pues, en no hacerse cargo de las propias elecciones y actuar como si uno no estuviese eligiendo nada. No puedo hacer esto o aquello, elijo no hacerlo. La conciencia es siempre conciencia de alguna cosa. Nace pues atraída por un ser que no es ella. Este algo trascendente a la conciencia, que es puesto por ella, es lo que llamamos fenómenos.
El ser en sí es la materia, lo inerte, lo mecánico, el ser para sí es allí donde la conciencia funciona por aniquilación de contenidos, proyectando una luz y diciendo esto no soy yo. El ser en sí es lo que es y como es, no tiene plenitud alguna, está siempre haciéndose, no es nada determinado previamente, de hecho es la nada de su indeterminación, y por ser una nada puede llegar a ser cualquier cosa: un ser para sí no tiene una esencia previa – a diferencia de una silla por ejemplo que no puede ser otra cosa que lo que es-, se hace mientras vive, y se hace desplegando la libertad que es.
Un hombre puede ser diferente de otro hombre. No tiene un ser ya dado. Su ser es una nada de determinaciones. El hará de esa nada un ser determinado a través de las elecciones que vaya haciendo a lo largo de su vida. El ser humano está inventándose permanentemente, está creándose determinado por sus sucesivas elecciones.
El fenómeno es absolutamente indicativo de sí mismo. El ser del mundo fenoménico es simplemente lo que es. El ser en sí es lo que es, es absolutamente cambiante, gratuito, imprevisible y absurdo.
El ser en si es la total inmediatez de las cosas consigo mismas. Y si la conciencia es conciencia del ser ha de ser distinta del ser. El ser en si es denso, pleno, macizo, idéntico a sí mismo. La conciencia es distanciamiento o separación respecto del ser.
ESTRUCTURALISMO
El estructuralismo tiene su nacimiento en París en los años 50´s, para este se trata del descubrimiento de una estructura profunda oculta, mientras que para el posestructuralismo quiere mostrarse que una estructura profunda non existe.
MICHAEL FOUCAULT
Escribió sobre la situación de los homosexuales, de los presos y de los enfermos mentales, transformando esos temas.
Estudio la genealogía, pero no solo el identificar de dónde venimos sino la historia de lo que somos, aquello en lo que nos hemos transformado.
De acuerdo con Foucault se puede hablar de una muerte del hombre, que finalmente, puede ser como una huella en la arena que borra la subida de la marea.
Para Foucault el poder nos involucra todos, opina que siempre es posible tensar la red en algún punto y hacer temblar toda la estructura; esta reflexión lo condujo a pensar en la modernidad como el intento de constituir una sociedad disciplinaria mediante tecnologías de control y constitución de identidades. El poder es una fuerza de represión y una posibilidad de realización.
Este autor pone en el ámbito de la filosofía temas como los manicomios, los enfermos de hospitales, la cárcel, etc. Dice que la civilización occidental empezó, a partir de cierto momento a desplegar políticas de exclusión y a desarrollar instituciones para efectivizar esas políticas; insiste en la idea de que lo importante de estas instituciones y sus políticas no eran los individuos afectados, sino la justificación de las exclusiones, que constituyen a la sociedad como su otro: nosotros somos, así, los cuerdos, los honestos, los sanos; es decir, los normales. Se constituye así, perversamente, una identidad social
Foucault asegura de esta manera se va desplegando un sistema de control social, y describe cómo se va haciendo más necesario y más represivo. Y cómo vamos todos a convertirnos de alguna manera en cómplices y en soportes de ese control social que se expresa privilegiadamente en esas instituciones..
En su obra Foucault reflexiona sobre la clausura y sus usos disciplinarios: manicomio, cárcel, cuartel, hospital, fábrica. Lugares en los que se entra para ser clasificado, vigilado, medido, normalizado, curado, reprendido, formado, conformado, evaluado, reformado, castigado, convertido en un miembro forzoso de una institución racionalmente codificada
También analiza la escuela como una institución de la que dispone la sociedad normalizadora y vigilante, una de las técnicas disciplinarias es el examen. Este, combina las técnicas de las jerarquías que vigilan y la de la sanción que normaliza, permite calificar, clasificar y castigar. Establece sobre los individuos una visibilidad a través de la cual se los diferencia y se los sanciona.
El examen no se limita a sancionar un aprendizaje; es uno de sus factores permanentes, según un ritual de poder constantemente prorrogado. El examen permite al maestro, transmitir su saber, establecer sobre sus discípulos su campo de conocimientos; crea un verdadero y constante intercambio de saberes: garantiza el paso de los conocimientos del maestro al discípulo, pero toma del discípulo un saber destinado y reservado al maestro. La escuela pasa a ser el lugar de la oración y de la pedagogía.
El método de estudio estructuralista puede emplearse para muy diversos campos del saber, que van desde la psicología, la literatura y el arte, hasta las matemáticas y la antropología. En cada uno de esos campos del saber, se creó una escuela de pensamiento estructuralista distinta a las de los demás.