La Banca Central de las “dos décadas perdidas”
inician con la crisis de la deuda externa desatada en 1981, luego del incremento internacional de las tasas de interés de 19797. A los desequilibrios de la economía, los déficits fiscales, la devaluación monetaria y la inflación desbordada, se sumaron presiones internas del sector privado, de grupos bancarios, empresariales y familias poderosas del país por que el Estado solvente los problemas de endeudamiento existentes
Como resultado, tuvieron lugar procesos de renegociación de la deuda externa y de socialización de la deuda del sector privado nacional a través de la denominada “Sucretización de la deuda privada”.