Este proceso se inicia desde el nacimiento, la sensibilidad brota en el gozo del acto del prendamiento y abarca no sólo desde que nacemos, si no desde que despertamos cada mañana y buscamos oportunidad de prendamiento como por ejemplo al escuchar los pájaros al amanecer, una ducha fresca, oler un perfume, ropa limpia, tomar café caliente etc,