La revolución había triunfado, pero los bolcheviques solo controlaban una amplia zona alrededor de Petrogrado y Moscú (capital desde ahora). Los defensores del zarismo, los sectores que apoyaban al gobierno provisional y aspiraban a una república parlamentaria y los campesinos propietarios de tierras iniciaron la resistencia armada. A ellos se sumaron, en 1918, algunas potencias occidentales (Gran Bretaña, Estados Unidos, Polonia...) que invadieron Rusia con sus ejércitos.
Los partidarios del antiguo orden acabaron llamándose rusos blancos por oposición a la Rusia roja o revolucionaria. Se inició entonces una guerra que se extendería a lo largo de tres años
Para hacer frente a la guerra civil, los bolcheviques crearon el Ejército Rojo y su artífice fue Trotsky. El conflicto bélico fue largo y cruel: costó un elevado número de vidas y sumió en el hambre y la miseria a millones de personas. En medio de un gran clima de violencia y ante el temor que el zar pudiese ser rescatado pro el Ejército Blanco, en julio de 1918, Nicolás II y su familia fueron ejecutados por los bolcheviques.
En los primeros meses, el Ejército Blanco obtuvo algunas victorias, pero a partir de finales de 1918, el Ejército Rojo comenzó a dominar la situación. Esto fue debido a su disciplina y eficacia militares, que consiguieron mobilizar un elevado número de soldados, ye n las medidas revolucionarias, como el reparto de tierras, que les valió el apoyo de buena parte del campesinado. También contribuyó a este dominio la desorganización de los blancos, la falta de un mando único y la retirada de los ejércitos extranjeros. En1921, tras la victoria en Ucrania, el Ejército Rojo quedó vencedor en la guerra.