En 1903, se celebró el primer Cross de las Naciones, precursor del actual Campeonato del Mundo. Diez años más tarde, en Berlín, se funda la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF), que hoy en día cuenta con más países afiliados que la ONU y, gracias al empuje de Alice Milliat, en 1928, el atletismo femenino se incorpora a los Juegos Olímpicos.