Para que el espíritu emprendedor guatemalteco tenga un impacto beneficioso, lo importante es abrir la economía, liberalizarla. Eso implica derogar las leyes y políticas públicas que entorpecen el espíritu emprendedor y simplificar los trámites y el papeleo. De no tener condiciones de economía libre o abierta, los emprendedores no crecerán en escala, calidad, alcance geográfico y, lo que es peor, se les estará calificando como “informales”.