El juego proviene de hace siglos. Hacia una creencia, una secta, que desarrolló un amor por la supervivencia que rascaba la locura.
Se intensificó una versión macabra del Darwinismo social, del que se vivía bajo la ley del más fuerte.
Para ensayar esta idea a los niños se creó un juego, Nebula, (referente a la niebla, el peligro invisible)