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Introducción de la Encíclica, F_LaudatoSi, LS - Coggle Diagram
Introducción de la Encíclica
San Francisco de Asís
«Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»
Testimonio de que la ecología integral trasciende lenguajes y nos conecta entre sí.
Fiel a la Escritura, nos propone reconocer la naturaleza como un espléndido libro en el cual Dios nos habla y nos refleja algo de su hermosura y de su bondad: «A través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analogía al autor»
Nada de este mundo nos resulta indiferente
Hace más de cincuenta años, cuando se acercaba una crisis nuclear, el santo Papa Juan XXIII escribió una encíclica en la cual no se conformaba con rechazar una guerra, sino que quiso transmitir una propuesta de paz.
"Pacem in terris" como una propuesta de paz.
Unidos por una misma preocupación
Estos aportes de los Papas recogen la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales que enriquecieron el pensamiento de la Iglesia sobre ciertas cuestiones.
Fuera de la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas, como también otras religiones, han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos.
Mi llamado
Tenemos como desafío, proteger nuestra casa común, pues sabemos que las cosas pueden cambiar.
Reconocer, agradecer y dar las gracias especialmentee a aquellos que se esfuerzan por la protección de la casa común.
El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado.
La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común.
Necesitamos una solidaridad universal nueva.
El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización.
San Juan Pablo II
En su primera encíclica, advirtió que el ser humano parece «no percibir otros significados de su ambiente natural, sino solamente aquellos que sirven a los fines de un uso inmediato y consumo»
Hizo notar que se pone poco empeño para «salvaguardar las condiciones morales de una auténtica ecología humana»
La destrucción del ambiente humano es algo muy serio, porque Dios no sólo le encomendó el mundo al ser humano, sino que su propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación.
El Patriarca Bartolomé
Se ha referido particularmente a la necesidad de que cada uno se arrepienta de sus propias maneras de dañar el planeta, porque, «en la medida en que todos generamos pequeños daños ecológicos», estamos llamados a reconocer «nuestra contribución, pequeña o grande, a la desfiguración y destrucción de la creación»
Llamó la atención sobre las raíces éticas y espirituales de los problemas ambientales, que nos invitan a encontrar soluciones no sólo en la técnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo afrontaríamos sólo los síntomas.
Nos propuso pasar del consumo al sacrificio, de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la capacidad de compartir, en una ascesis que «significa aprender a dar, y no simplemente renunciar».
Obispos de Sudáfrica
«Se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios»