Los orígenes de la institución de los consulados se remontan al período de las Cruzadas, cuando se detuvo el movimiento de los principales ejércitos reales en Europa junto con la expulsión de la población, incluidos los comerciantes
lo que hizo necesario el nombramiento de autoridades locales, que en una primera etapa eran cónsules electorales, ya que eran elegidos por la propia comunidad. Luego, algunas ciudades comerciales en Italia, lo que hizo necesario el nombramiento de autoridades locales, que en una primera etapa eran cónsules electorales, ya que eran elegidos por la propia comunidad. Luego, algunas ciudades comerciales en Italia.
En la actualidad los cónsules son funcionarios oficiales de un Estado que actúan
en el territorio de otro Estado. Esto se explica en las funciones que cumplen los agentes consulares, que representan los intereses del Estado acreditante y de sus ciudadanos (art. 5 inc. a) y no ejercen funciones políticas. De allí que en situaciones muy particulares, el mantenimiento de cónsules en territorios cuyos gobiernos no han sido reconocidos por el Estado acreditante, o territorios no autónomos, tampoco implique reconocimiento