La creación de una escala de medición de temperatura también fue un desafío. En 1664, Robert Hooke propuso que el punto de congelación del agua se usara como el punto cero, con las temperaturas siendo medidas a partir de ese punto. Aproximadamente en la misma época, Ole Roemer se dio cuenta de la necesidad de dos puntos fijos, permitiendo la interpolación entre ellos. Los puntos que se eligieron fueron el punto de congelación de Hooke y el punto de hervor del agua. Esto, evidentemente, deja sin respuesta la cuestión de cuán calientes o frías las cosas pueden ser.
A principio del siglo XIX, la electricidad era un área prometedora en investigación científica, y rápidamente los científicos descubrieron que los metales distintos entre sí con relación a la resistencia y conductividad podrían servir para la medición de temperatura. En 1821, Thomas Johann Seebeck descubrió que se creaba un el voltaje cuando las extremidades de metales distintos eran unidas y puestas a temperaturas diferentes. Peltier descubrió que este efecto termopar puede funcionar en el sentido contrario, y de esta forma, puede ser usado para enfriar.
En el mismo año, Humphrey Davey demostró cómo la resistividad eléctrica de un metal está relacionada con su temperatura. Cinco años después, Becquerel propuso el uso de un termopar platino-platino para la medición de la temperatura, pero fue sólo en 1829 que Leopoldo Nobili creó efectivamente el equipo.
Cuando Fahrenheit estaba haciendo termómetros, se dio cuenta de que necesitaba una escala de temperatura. Fahrenheit fijó el punto de congelación del agua salada a 30 grados y su punto de hervor 180 grados arriba. Posteriormente decidió que usaría agua pura, que se congela a una temperatura levemente mayor, llegándose a la congelación a 32°F y al hervor a 212°F.
Un cuarto de siglo después, Anders Celsius propuso la escala de 0 a 100, que hoy día lleva su nombre. Después, dándose cuenta de las ventajas de haber un punto fijo en el final de la escala de temperatura, William Thomson (posteriormente Lord Kelvin) propuso el uso del cero absoluto como punto de inicio del sistema de Celsius. Esto ocasionó la escala de temperatura Kelvin, usada actualmente en el ambiente científico.
Hoy día, las escalas de medición de temperatura están definidas en un documento titulado Escala Internacional de Temperatura 90, o ITS-90, en la sigla en inglés. Los lectores que deseen chequear o entender mejor sus unidades de medición deben obtener una copia.