En el mundo judío, la enfermedad es una ruptura física (conmigo mismo), sociocultural (con los demás) y religiosa (con Dios)
Curar es restablecer a la persona, no solo en su ámbito físico, sino también en su relación con Dios.
Los judíos entienden que todo lo puro es Dios, me acerca a Dios y todo lo impuro me aparta de Dios, de mi mismo y los demás.