Cuando el nivel del mar sube a tanta velocidad como lo ha estado haciendo, incluso el aumento más pequeño puede tener terribles consecuencias para las personas que viven en la costa. A medida que el agua del mar va avanzando hacia el interior, puede provocar la erosión del suelo, la inundación de los humedales, la contaminación del suelo agrícola y de los acuíferos, y por tanto la pérdida del hábitat de peces, pájaros y plantas.
El aumento del nivel del mar coincide con unos tifones y huracanes más peligrosos, ya que se mueven más despacio y dejan más lluvias, contribuyendo a marejadas ciclónicas más poderosas que pueden arrasar con todo a su paso.
Un estudio descubrió que, entre 1963 y 2012, casi la mitad de las muertes provocadas por los huracanes atlánticos las causaron las marejadas ciclónicas.