Marías J. establece que la persona “Es esencialmente imperfecta en el sentido literal y etimológico de la palabra: es incompleta, inacabada, se está haciendo siempre, en perpetua inconclusión. A la persona humana le pertenece el carácter penúltimo, utópico, constitutivamente deficiente, indigente, menesteroso (…). Desde este punto de vista, es la suma imperfección”. Pg. 122