Un coche se deprecia en 10% de forma anual sobre su precio original.
Muchos analistas utilizan otros valores o cálculos de depreciación que tienen en cuenta otras variables relacionadas con la oferta y la demanda, como por ejemplo el número de Kilómetros, el año de fabricación del coche, el estado del coche, el color del coche, el registro de partes de accidente realizados, las revisiones del coche llevadas a cabo.
Se puede ver que no existe un modelo único o estándar de contabilizar la depreciación de un activo.