Las víctimas de bullying padecen de miedo y rechazo al contexto en el que padece del acoso, lo cual se traduce en otras consecuencias como bajo rendimiento escolar, rechazo a la escuela, y, mucho más grave aún, pérdida de confianza en sí mismo, sensación de frustración y rabia, de impotencia, lesiones severas a la autoestima y, eventualmente, pueden ajustarse para reproducir el ciclo, convirtiéndose a su vez en bullys.