Kant considera la cultura moral como un aspecto fundamental en todo proceso educativo: Al hombre se le puede adiestrar, amaestrar, instruir mecánica o realmente ilustrarle. Se adiestra a los caballos, a los perros, y también se puede adiestrar a los hombres. Sin embargo, no basta con el adiestramiento: lo que importa, sobre todo, es que el niño aprenda a pensar. Que obre por principios, de los cuales se origina toda acción.