La investigación es, en cierto modo, aleatoria, abierta a todo lo que acontece, se acomoda a la realidad que estudia. El observador va dispuesto a recoger el fenómeno en toda su riqueza y matizaciones posibles. La dimensión subjetiva de aquél es importante y, con el tiempo, desarrolla habilidades que le permiten captar mejor el significado de los sucesos que se producen en torno a él.