Llama la atención entonces, que el 21,4% de los cuidadores reconozcan saber que la DLG no es hecha de manera adecuada, siendo que representa el tratamiento de la enfermedad y debe ser estricta y para toda la vida. El rol que cumple la escuela merece un comentario especial. Los resultados muestran que, aun que en los establecimientos se conoce el diagnóstico del niño (94,6%), el 35,1% no tiene claro cómo apoyar al paciente y su familia en el tratamiento con DLG, lo que hace difícil que la escuela pueda constituirse como la institución que preste el soporte y apoyo social al paciente celíaco, que como paciente crónico requiere apoyo a largo plazo. El punto es relevante considerando la extensa jornada escolar (8 horas diarias) de nuestro país. Iniciativas como el “PAE celíaco” abordan el problema desde lo material, ofreciendo raciones seguras sin gluten. Existen varios estudios que indican que el desconocimiento general de la sociedad sobre lo que significa tener EC es otra barrera importante para el cumplimiento de la dieta. Ellos concuerdan en la importancia de promover y apoyar estrategias de apoyo social basadas en una comprensión integral de las experiencias de desarraigo que incluya el entorno del niño, que permitan mejorar la comprensión, apoyo, comunicación y por ende la su CVRS.