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2.La Esfera formal de legitimidad Del poder indeterminado (potentia) a su…
2.La Esfera formal de legitimidad
Del poder indeterminado (potentia) a su diferenciación
Generales
El poder debe institucionalizarse para
Servir a la vida
Durar históricamente
No una idea regulativa sino una realidad empírica concreta
Pretensión: guardar legitimidad acercándose a la identidad
representante/representado
Institucionalidad del Edo
(
PLII. Esquema 23.02. pág. 289
)
Auctoritas, non veritas facit legem
(Hobbes) v.s.
Veritas, non auctoritas facit legem
Poder instituyente
El modo, forma o procedimiento que ese poder instituyente se dé a sí mismo determinará (como a priori) el contenido formal mismo de la Constitución y el sistema del derecho a organizarse
El poder instituyente define el sistema del derecho futuro desde la auto-definición
Poder constituido
La C. define así la forma arquitectónica del Estado, como sociedad política y civil: "C. en sentido absoluto puede significar una regulación legal fundamental, es decir, un sistema de normas supremas y últimas"
Se abre una brecha entre la
potentia
(poder indeterminado) y la
potestas
(determinación institucional).
Espacio de confrontación entre
a) Los derechos de los miembros de la comunidad política (como sujetos y actores en otros campos que el político), como derechos que guardan una cierta exterioridad con respecto al campo político, al sistema y al Estado
b) Las instituciones constituidas positiva y concretamente (que podrían violar eventualmente derechos de los sujetos en otros campos).
Poder legislativo
Punta de Iceberg cuya estructura básica es, en último término, la comunidad política
in actu
deliberando, infromada y responsablemente, cotidianamente, sobre el bien común de la sociedad
La decisión política es práctico comunitaria
No Práctico-productiva (economica)
La «Democracia deliberativa» en el nivel institucional del Poder legislativo es la culminación de una «discursividad»
in actu
de toda la comunidad, desde los órganos participativos en todos los niveles, hasta la opinión pública, que se observa como «opinión política», y que es la última garantía «deliberativa» de toda democracia.
Debiera ser el lugar ideal de la discursividad, donde se pesan razones y se toman decisiones racionales (desde una voluntad formada e informada) a favor de la justicia en la comunidad política.
Toda decisión es falible, incierta (por lo tanto corregible), la votación debe decidirse por mayoría (cantidad sobre la calidad) y no determinada necesariamente la mejor decisión; indica que ante la no unanimidad de una posible decisión cierta y perfecta, es necesario internarse en el campo histórico de las decisiones falibles que deberán irse corrigiendo
a posteriori
por error/éxito.
Sin embargo hay principios universales y criterios de acción