Pretoriano del servicio del emperador Diocesano. Era cristiano, practicaba su religión evitando ritos paganos, fue descubierto por el emperador y le dio a elegir, seguir siendo soldado o seguir su religión, eligió seguir su religión. El emperador, furioso, ordenó a sus soldados a que procedan a matarlo a flechazos, por lo que el no murió, se dieron cuenta y escondieron en casa de una noble cristiana, el emperador al descubrirlo ordenó que lo azotaran hasta su muerte, por lo que esta vez si murió. Ssus huesos fueron enterrados en la vía Apia por los cristianos.
El milagro de las flechas provocó que muchas ciudades decidieran tener al màrtir como patrón a medida que iba extendiendo y oficiando el culto cristiano, se creía que era protector contra pestes y enfermedades
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