El suelo como sustento de la agricultura y la ganadería, también atrae a la población, logrando concentraciones de gran tamaño. La explotación del subsuelo y los productos que de este se obtienen para ser transformados por la industria, ha permitido la formación de grandes poblaciones humanas dedicadas a la explotación de variados productos como el petróleo, el oro, la plata, el carbón mineral, el cobre, etc.