Universalidad e idiosincrasia: El desequilibrio o desorganización acompaña cada crisis, ya sea universal o idiosincrásica (Janosik, 1984, p. 13)La crisis es universal porque uno no es inmune al colapso, dada la constelación correcta de circunstancias. Es idiosincrásico porque lo que una persona puede superar con éxito, otra no, aunque las circunstancias sean prácticamente las mismas.