Generalmente, los modelos de participación en México se cuestionan de dos formas distintas (Mussetta, 2009, 77): a) en función a los aspectos operativos y la implementación de la participación y b) la crítica de los intereses personales, este último aspecto se denomina participación ficticia, ya que únicamente incorpora a los usuarios del agua reconocidos legalmente (Mussetta, 2009, 78)