Idiomas como el inglés, el francés y el español tienen una aceptación tan amplia (son los más comunes en 52, 21 y 21 países y territorios, respectivamente) que, como regla, los hablantes nativos no sienten la misma necesidad de aprender otros idiomas que los parlantes de idiomas que como el armenio o el búlgaro, solamente se encuentran en
áreas geográficas limitadas.