Si bien la selección de color difiere según el tipo de restauración que se hace, el hecho de que lo realice una sola persona hará que el proceso de toma de color se vuelva más simple y sea más confiable. Esto es más factible cuando son restauraciones directas con resina compuesta, a diferencia de las indieractas, donde la comunicación con el fabricante es determiante para que la restauración salga bien. En estos casos se debe conocer todas las especificaciones de la pieza dental yendo en orden de más importante o menos importante: forma, topografía y textura de la superficie, valor, translucidez, croma y matiz.
El estudio del color de las piezas dentales se ha vuelto una parte fundamental en la odontología estética, de hecho hay mayor cantidad de personas descontentas con el color de sus dientes que con la apariencia general de los mismos. La posibilidad de mejorar la apriencia con restauraciones indirectas es una ventaja, pero es importante que se empleen mapas cromáticos y documentación fotográfica ya que la información de quien ve los dientes es diferente a quien fabrica las restauraciones. Aquí se debe incluir información de los defectos dentales, valor, croma y matiz.