La URSS, mediante estrategias tomadas por sus gobertantes, apoyó desde 1956 a ciertos países del Tercer Mundo que estaban
estrategicamente situados y poblados como India, Indonesia y Egipto. Tal estrategia fue viable para la URSS debido a que las potencias imperialistas les habían concedido la independencia a la mayoría de sus colonias. Este apoyo soviético tuvo la intención de tratar de establecer una alianza que pueda ser utilizada especialmente en contra de Estados Unido y así asegurar su posición, además de mantener su presencia física en todo el mundo.
Dichos países estaban gobernados por inexpertos y poseían una débil economía. Además, admiraban a la URSS debido a que era un país que había salido del atraso para convertirse en una potencia industrial, por lo que aceptaron su apoyo. Ese apoyo consistió en el financiamiento y construcción de fabricas, centrales electricas, asesoramiento soviético, etc.
Sin embargo, el apoyo soviético a los países del Tercer Mundo consiguió una dependendencia económica y política de parte de esos países; además, la URSS no estaba en la posibilidad de tener la posesión de recursos económicos suficientes para desempeñar el papel de sostén económico y político.
Por lo tanto, los beneficios que la URSS brindo a los países del Tercer Mundo no fueron muchos ni suficientes para afianzar su alianza debido a su situación economica.