La forma más sencilla de construir un acoplador pasivo consiste en fundir varias fibras en un pequeño tramo de las mismas, consiguiendo con ello unas potencias de entrada y salida determinadas.
Estos acopladores divisores, denominados FUSED, se caracterizan por el número de entradas/salidas (1 x 2) o (2 x 2) y el tipo de división, o configuración, que fija la razón de división de la señal (1/99, 5/95, 20/80, 40/60, 50/50, 90/10,…). Aplicación típica de estos elementos: enlaces en bus de telefonía en autopistas (teléfonos SOS). La evolución del consumo y aplicaciones de los acopladores, y la necesidad de incorporar determinados tipos de guías ópticas que permitieran el filtrado de determinadas λ, llevaron a la tecnología PLC, que hace desplazarse a la luz desde la fibra a una guía integrada en un sustrato, consiguiendo así unos resultados más repetitivos y estables y una producción más automatizada que en el anterior sistema.