El sistema educativo panameño enfrenta, desde hace algún tiempo, grandes y fundamentales problemas que no permiten cambios reales progresivos en la educación: La deserción intra-anual de niños y jóvenes que se inscriben, pero que no terminan su año escolar; La tasa de aprobación es muy alta en el primer grado, se reduce paulatinamente al sexto grado, en el que llega un poco más tarde; formación docente inadecuada; planes y programas obsoletos, lo que afecta la poca relevancia de los contenidos curriculares; métodos de enseñanza tradicionales; falta de investigación educativa y falta de proyectos experimentales para innovaciones educativas