Se trataba del inicio formal de una iniciativa largamente perseguida por el padre Bernardo Chávez Palacios, nacido en La Fragua, Guanajuato en 1868 y ordenado sacerdote en diciembre de 1894, que en aquel momento oficiaba en el Templo de Nuestra Señora de Los Ángeles y que anteriormente, había sido rector de la parroquia de San Francisco de Sales y director del Colegio de Sagrado Corazón de Jesús, entre 1904 y 1916, todos ellos en la ciudad de León.
La diócesis de León, a través de su obispo Valverde había sido consagrada “de facto” al Sagrado Corazón de Jesús mediante diversas cartas pastorales fechadas entre 1911 y 1913.
La advocación del templo al Sagrado Corazón y su construcción se incardinaba, ante los graves embates anticlericales de la revolución y los dictados anticlericales de la constitución de 1917.
El primer terreno donde se asentará el templo es producto de la cesión de una creyente leonesa, devota del Sagrado Corazón, Martha Araujo; debido a una visión donde el Sagrado Corazón de Jesús le decía donde debía ubicarse el templo.
Los solares y el tamaño del edificio hicieron que los agentes promotores del mismo, el Padre Chávez y el obispo de León, mediaran para asociar al proyecto a diferentes personas de la muy católica sociedad leonesa de esos años.
En el verano de 1921 se inició la construcción de este templo de estilo neogótico, de medidas monumentales – cuenta con una superficie construida de 3 mil metros cuadrados y una altura máxima de 36 metros en su nave central – y marcado por más de 89 años de construcción.
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