En marzo de 1999 decretó un feriado bancario y una congelación de depósitos, afectando a cientos de miles de personas, entregó sin beneficio para Ecuador, renunciando
a la soberanía nacional, la base de Manta a fuerzas norteamericanas. Frente al descontrol económico y una inflación que llegó a más de 20.000 sucres por dólar, para evitar su caída, por presión de poderosos intereses decretó la “dolarización” de la economía nacional.