Lucien, el protagonista, manifiesta conflictos internos generados por el trato afectivo que recibe y la vestimenta de pensar que es una niña. Estos conflictos continúan, se manifiesta inconforme con su cuerpo que sumado a la crisis de identidad sexual da un nuevo conflicto, el existencial. El odio a la clase judía lo limita, pero su mayor problema es el de aprender a mandar a los obreros, imponer respeto como su padre, ser un jefe.