La mayoría del titanio producido en el mundo se emplea en motores y estructuras en la industria aeronáutica. Debido a su ligereza, es frecuente que se utilice en forma de aleaciones (por ejemplo, con aluminio, circonio o níquel) para diversos elementos de las aeronaves, como rotores, turbinas, compresores, escapes, alas, conductos de aire caliente y componentes de los sistemas hidráulicos.