Son muchas las personas que creen en él, pero también otras
tantas que tienen la certeza de que es un imaginario. Ficción o no, lo cierto es que por lo que se sabe,
Santa Claus tiene una inmensa fábrica localizada en el Polo Norte, trabaja con cientos o, tal vez, miles
de elfos, quienes le ayudan a producir los juguetes para los niños