Todos los días el deportista debe de controlar estos indicadores, incluso también el día que no se entrena. En este último caso, se registrarán los aspectos fisiológicos y emocionales. (VARGAS, 1996). En algunos días especiales, en los que surgen contingencias no planificadas de antemano (enfermedades, viajes, exámenes, otras ocupaciones inevitables,…) controlaremos los mismos indicadores.