Además del tema de los guerreros, podemos ver como detrás de estos, tanto a la izquierda como a la derecha del vaso, observamos un par de personajes que están tocando instrumentos.
El personaje de la izquierda, lo identificamos como una fémina, dado que porta la cabeza cubierta con un picudo sombrero, característico de las mujeres ibéricas; y además lleva una larga falda que le cubre hasta el suelo, desde donde sobresalen las puntas de los pies calzados. Podríamos identificarla como una auleter, es decir, la clase de mujer (que suele ser joven y rica) que toca instrumentos. En este caso, una flauta con doble boquilla, o incluso podríamos decir, dos flautas a la vez.
A la derecha, del vaso, por otra parte, podemos ver a otro personaje, que podemos identificar como un hombre, en este caso, dado que no lleva falda, sino pantalones, además de no portar la cabeza cubierta con el picudo sombrero característico de las féminas. Este personaje masculino toca, en lugar de una flauta, también otro instrumento de viento de gran tamaño, que podríamos denominar de alguna manera una tuba muy primitiva.
Respecto al tema de la música, podemos decir, como vemos en el vaso, que los músicos (que solía ser mujeres, aunque también había hombres), se denominaban auleteres y tocaban instrumentos durante diversos acontecimientos como, por ejemplo, guerras o duelos entre hombres, desfiles de carácter bélico o ritual y en contextos funerarios.
La música servía, como podemos ver en el vaso, como elemento para dar vigor a los lazos de los miembros de la misma comunidad. La música hacía que hombres, mujeres y niños formaran parte de las distintas actividades portadas a cabo en la cultura, tanto si eran participantes activos (los hombres en combate singular y las mujeres como artistas musicales) como pasivos (simplemente oyentes, danzantes o espectadores del ritual que se estuviera celebrando en ese momento)
Además también era una manera de construir rasgos identitarios, y el ritmo, en si marcado, por los instrumentos, artistas y demás miembros, ayudaba al resto de los participantes a integrarse de lleno en el ritual que se estuviese llevando a cabo.