Se basa en la observación sistemática y directa de eventos, comportamientos o situaciones en el entorno natural. El evaluador, ya sea un investigador o un docente, está presente físicamente en el lugar y momento exacto en que ocurre el fenómeno de interés. Esta forma de evaluación permite obtener datos precisos y reales sobre el comportamiento del alumno o el desarrollo de una situación específica. En el ámbito educativo, los profesores utilizan la evaluación directa para calificar tareas, evaluar el desempeño en actividades, y abordar problemas de conducta, ya que permite una apreciación más cercana y auténtica del estudiante en su contexto habitual de aprendizaje.