No todo es positivo con las TICs, han fomentado una dispersión de la información, desprovista de sistemas de catalogación y legitimación del conocimiento, lo cual se traduce en mayor grado de desorden del contenido (como ocurre con internet) e incluso acceso prematuro al mismo, fomentando la ignorancia y la irresponsabilidad en el gran publico, incapaz de discernir si las fuentes son confiables o no. Han impulsado una enorme exposición de la vida intima y personal, además de la obligación de una conexión permanente a las distintas comunidades virtuales.