los buenos alemanes se les tenía por ser industriosos, disciplinados, conscientes,
responsables, ordenados, con sentido del deber, con respeto por la autoridad y disposición para el sacrificio. Eran un excelente instrumento para ejecutar órdenes. Pero de lo que el
"alemán típico" carecía es de las virtudes individualistas de la tolerancia, de la independencia de pensamiento y de la disposición a defender las convicciones propias, de
la consideración por los débiles y de una cierta aversíon por el poder que sólo una vieja tradición de libertad personal ayuda a crear. Tambien es deficiente es cualidades menores
pero importantes como bondad, sentido del humor, modestia, respeto por la privacidad y creencia en las buenas intenciones de los demás.