Presenta un período prodrómico, caracterizado por ser de comienzo insidioso, con presencia de fiebre en ascenso, escalofríos, cefalea, dolor abdominal, diarrea sobre todo en pacientes con VIH/SIDA y niños menores de un año de edad, estreñimiento, náuseas, vómito y anorexia. Rara vez se presenta dolor faríngeo y tos.