El niño conoce todas las direcciones en el que el adulto da sentido a las cosas o vive el sentido que éstas tienen. Sin embargo, el adolescente vive estas relaciones de otra manera, mucho mas subjetivamente, mucho menos entregado al objeto, pero, en cambio con el acento caracteristico de "vivirlo él mismo", a su propio modo, con una participacion ampliamente personal.
Comienza la propia creación artística, la propia reflexión, la propia formación de sociedades, las propias vivencias religiosas, etc.
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