La RDA denominaba al muro, así como a las fronteras que la separaban de la RFA, «Muros de protección antifascista» que protegían a la RDA contra «la inmigración, la infiltración, el espionaje, el sabotaje, el contrabando, las ventas y la agresión de los occidentales».
En realidad el muro sirvió para evitar que la gente escapase de la Alemania socialista a la Alemania occidental, pues en sentido inverso nadie intentaba saltar el muro.