Uno de estos estudios fue el que hizo el ingeniero civil Dewan Masud Karim, quien evaluó decenas de intersecciones de Tokio y Toronto, en donde los anchos de las pistas son de 3,1 metros y 3,2 metros respectivamente. La diferencia de dimensiones, si bien es menor, influye notoriamente en las consecuencias, ya que el estudio arrojó que en los cruces de la ciudad canadiense en donde las vías son un metro más anchas, los automovilistas conducían a velocidades mayores en un 34% en comparación con lo que pasaba en Tokio.