Como dato curioso, el gigante Ajax era el único héroe griego que no tenía "patrocinio" (apoyo directo y explicito) en La Guerra de Troya. Eso no lo hacía inferior a los otros, y de hecho era una fuerza indómita en el campo de batalla. Tenía sangre de Zeus y luchó del lado de los griegos. Fue vital en la contienda contra los troyanos y tuvo dos encuentros con Héctor, ambos acabando sin un vencedor y el primero en un empate donde el recibió la espada de este enemigo. Con la muerte de Aquiles, él lucho en una batalla de discursos con testigos troyanos contra Ulises para coger la armadura de este héroe caído. Ulises gana, Ajax entra en una cólera, y mata ovejas y vacas creyendo que está matando griegos. Al final se da cuenta, y de la pena se suicida con la espada de Héctor, dejándose caer en ella.