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EL CIVISMO: UNA CONSTRUCCIÓN ÉTICO-POLÍTICA - Coggle Diagram
EL CIVISMO: UNA CONSTRUCCIÓN ÉTICO-POLÍTICA
LA NOCIÓN DE CIVISMO
El civismo designa un modo de comportamiento basado en actitudes de respeto y
tolerancia activa hacia el ejercicio de los derechos y libertades de todos.
Aristóteles defiende que todo hombre es un animal cívico y que no somos ni superiores a los seres humanos ni inferiores a ellos y que ademas tenemos una herramienta muy importante para organizar la comunidad y la convivencia: el lenguaje.
"la buena educación es la manera externa de tratar bien a los demás, con delicadeza, de un modo amable y simpático... Son fórmulas inventadas y producidas a lo largo de
la historia"
EL CONTEXTO ACTUAL DE LA CIUDADANÍA
En el siglo XXI ya no se puede seguir hablando de derechos y libertades individuales sin tener en cuenta el contexto material en el que éstos se desarrollan
Tampoco se puede hablar de lo que significa el civismo sin conocer cuál es el contexto social, económico y político en el que viven las personas y los intereses que están en juego en todo el sistema social y económico en que vivimos.
La Glovalización
Una de las características más importantes y que denota la ambivalencia y las relaciones desiguales en el mundo actual es la globalización.
Junto al elemento económico está también la globalización impuesta por las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, las denominadas TICs.
"sociedad en red"; la red de redes telemáticas que hoy preside todos los intercambios económicos globalizados es Internet.
El pluralismo político, moral y religioso
El pluralismo cultural, moral y social de la mayoría de las sociedades actuales es un rasgo positivo, ya que permite el mutuo enriquecimiento de las personas y el fomento del respeto y la tolerancia activa hacia "los diferentes"
sin embargo, la practica puede generar conflictos y violencias entre distintos grupos.
Uno de los grandes problemas que se plantean muchos gobiernos actuales, tanto los democráticos como los autoritarios, es cómo se pueden articular de modo pacífico las diferencias culturales, morales y religiosas que hay en la sociedad.
El pluralismo es compatible con una sociedad abierta y es inseparable de la democracia
La desigualdad Norte-Sur
la grave desigualdad económica y social de este mundo globalizado es tan evidente que inhabilita en la práctica a millones de seres humanos para acceder a los derechos y las libertades propias de un ciudadano.
La ignorancia, la opresión, el hambre, la miseria y las enfermedades endémicas son lacras reales que impiden a muchas personas en todo el mundo ser tratados como verdaderos ciudadanos y como seres humanos dotados de dignidad personal y de capacidad para desarrollarse humanamente.
LA CONQUISTA DEL CIVISMO DEMOCRÁTICO
Los derechos y las libertades que definen hoy la condición del ciudadano y de la ciudadana con plena igualdad jurídica son el fruto y la consecuencia de una larga lucha que en Occidente tuvo varios y cruentos episodios.
La sociedad greco-romana
En la Grecia clásica del siglo IV antes de Cristo, al igual que después en el Imperio Romano y hasta la eliminación legal de la esclavitud, la gran división social, cultural, jurídica y política de los seres humanos fue entre los ciudadanos libres y los esclavos, entre los seres humanos y los esclavos infrahumanos.
La religión cristiana fue la gran impulsora de la igualdad entre todos los seres humanos en la época romana, puesto que la idea central del cristianismo era la fraternidad universal de todos los humanos bajo la paternidad de Dios Padre.
La Edad Media
El sistema feudal fue dominante en Europa durante toda la Edad Media y sirvió para asentar una economía agrícola y artesanal y una cultura simbolizada por aquellos grandes monasterios en los que toda la tradición grecolatina fue puesta al servicio del teocentrismo católico.
El concepto de ciudadano y de ciudadanía tuvo sus primeras bases en esos ciudadanos burgueses, banqueros y comerciantes, conscientes ya de su incipiente poder económico y de sus derechos como individuos.
La Edad Moderna
Una de las mejores expresiones de los nuevos tiempos que inauguraba la Revolución Francesa fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1791). En ella se proclamaba la igual dignidad de todos los seres humanos y se reiteraba el lema revolucionario de la libertad, la igualdad y fraternidad que nos vinculaba a todos los seres humanos.
El siglo XX
El ciudadano estaba sometido a las órdenes del Estado, a los dictados de un Jefe supremo y a una ideología única y totalizadora que representaba, según ellos, los intereses de la nación. El totalitarismo que dominó la escena europea durante toda la primera mitad del siglo XX anuló las libertades y los derechos de los individuos y convirtió a los ciudadanos en simples piezas mecánicas al servicio del EstadoNación
LA CIUDADANÍA COSMOPOLITA
En el siglo XXI, el civismo democrático ha experimentado un nuevo giro, condicionado por el contexto económico, social y político.
La globalización, el pluralismo moral y religioso y la desigualdad NorteSur están determinando que las nociones de civismo y de ciudadanía democrática se orienten hacia la idea de cosmopolitismo, renovando la vieja idea de I.Kant de una ciudadanía mundial regida por el derecho y la justicia
La ciudadanía y el civismo democrático que se pretende implantar en todas las sociedades del mundo sino la exigencia de un derecho internacional justo, de un orden económico más justo y de un sistema social que respete los derechos y libertades de todos.
Para construir la ciudadanía cosmopolita es preciso que en todos y cada uno de los países haya un sistema democrático que garantice los derechos y libertades individuales a todos los ciudadanos y ciudadanas sin distinción