Los estudios sobre continuidad o confiabilidad en los sistemas eléctricos han estado enfocados en las áreas de generación y cogeneración, donde se destaca la homogeneidad de los sistemas de potencia. Sin embargo, desde 1960, han existido algunos pocos estudios para la determinación de la confiabilidad tanto en transmisión y distribución como en los puntos de carga (Baeza, Rodríguez& Hernández, 2003: 33-39). Tales estudios, han representado el diseño de metodologías a partir de algoritmos de identificación de fallas, basados en el historial de eventos ocurridos y en lo establecido por los entes de regulación.