En La Ilíada, responsabilizan **a los dioses de todos sus males. Así Agamenón dará razón de sus funestas decisiones a partir de un sueño enviado por Zeus y Aquiles, por su parte, responsabilizará por su comportamiento a la diosa Ate, la cegadora.
En la Odisea encontramos un giro fundamental: parte de la causa del mal recae sobre la voluntad humana. Con ello se dice algo completamente nuevo en el contexto helénico arcaico, pues, en cierto sentido, una parte del hacer humano puede desplegarse independientemente del destino.