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La sacramentalidad del matrimonio (Configuración eclesial) (El matrimonio…
La sacramentalidad del matrimonio
(Configuración eclesial)
El matrimonio como
signo de Cristo
Esa unidad de Dios y el ser
humano en el amor es la que
se actualiza por medio de un
signo en el amor matrimonial.
Como Cristo ama a la Iglesia,
aún como Iglesia de pecadores,
y como tal la purifica y la santifica
de la misma manera los cónyuges
habrán de aceptarse mutuamente
en todos los conflictos, deficiencias
y culpabilidades que les vayan
saliendo al paso.
El matrimonio como
sacramento de la Iglesia
El matrimonio y la familia son de
una forma muy especial una Iglesia
en pequeño -Iglesia doméstica.
El matrimonio, por su misma
naturaleza interna, no constituye
únicamente un asunto privado sino
algo público y eclesial.
Por eso, se celebra el matrimonio
en presencia y con la participación
activa de la comunidad
litúrgicamente constituida.
De aquí dónde hay que buscar la razón
teológica del mandato de celebrar el
matrimonio en presencia de un sacerdote
autorizado para ello.
Sin embargo, el que administra son los
mismos esposos. Por eso, el matrimonio
sacramental se basa, en ese acto personal,
por el que los esposos se entregan
y se aceptan mutuamente con su sí.
Esta unidad entre el mundo eclesial y personal
(conjugue) hace que ambos sean
corresponsables del "suceso" del matrimonio.
El matrimonio como
señal escatológica
La Iglesia es signo e instrumento
sacramental, anticipación simbólica
de la reunión y reconciliación final.
Así mismo el matrimonio, aunque
no debemos considerarlo como valor
ultimo, Dios siempre será la dimensión
definitiva.
Esta tensión futura que religa a los cónyuges
con Dios es la que también les dota de libertad
e impide que se esclavicen y se empobrezcan
mutuamente.
Una existencia escatológica auténtica
no puede significar huida del mundo
sino servicio en él a los demás.
¿Cómo modifica la opción cristiana, la sacramentalidad, la conyugalidad?
Puntualización previa
Es esta una reflexión-pregunta
hecha desde la fe y para la fe.
Ha de partir de las relaciones fe-cultura
en nuestro tiempo y solucionar la crisis
y la devaluación de lo sacramental
que nuestro hoy manifiesta.
Respuesta
El cristiano vive su matrimonio como
una realidad compleja, es una dimensión
polar; terrena-misterio y salvación.
En cuánto realidad terrena la opción
cristiana no propone ningún proyecto
concreto de realización institucional.
Por ello la fe puede ser crítica con
cualquier opción histórica que
encarne lo matrimonial.
La fe reorientará a los cristianos
desde dos líneas axiológicas:
La orientación personalista del matrimonio.
Su comprensión como "íntima
comunidad de vida y amor"
La opción preferencial por
los marginados y débiles.
El matrimonio es un sacramento:
Esta es la especialidad de la opción
cristina en materia sacramental, de aquí
deviene su fuerza, dignidad y plenitud.
Esta dimensión cristiana
del matrimonio
La hemos de entender con un
mínimo de institucionalización
eclesial y un máximo de mística.
El creyente ha de vivir la doble
dimensión apuntada, terrena-salvadora,
de forma integrada, son para él un
mismo proyecto matrimonial.
Conclusión
la fe no modifica, no es una carga,
sino una propuesta, una buena noticia,
para aquellos que porque gratis creen
en El, optan casarse en el Señor.