Satisfacemos, de esta manera, diferentes necesidades (sociabilidad, reconocimiento, autoafirmación, poder, autorrealización, etc.) y el hecho de que expresemos con mayor o menor frecuencia determinados contenidos (informaciones, opiniones, dudas, órdenes, deseos, ruegos, preguntas, etc.) imprime cierto carácter a nuestra manera de comunicarnos y nos confiere un estilo particular,
Cuando iniciamos y mantenemos una conversación, existen estrategias que facilitan y optimizan su curso, permitiéndonos expresar nuestras opiniones, sentimientos, actitudes o deseos (sin obviar los de nuestro interlocutor o nuestros interlocutores) de un modo acorde tanto a la situación como al contexto.