Los musulmanes disfrutaban educarse a sí mismos hombres, mujeres y niños con el fin de, a su vez, educar a los demás.
Se enfocaron en estudiar y conocer sobre las ciencias exactas, la medicina, la filosofía, las matemáticas y la astronomía; pero ante la desconfianza y temor a la herejía, el sistema educativo se tornó cauteloso ante el espíritu innovador.
Esta cultura fue la primera en concebir la educación como un proceso que se lleva a cabo a lo largo de la vida.