Cuando nos sentimos vacios, miramos a lo externo, nos falta algo. En realidad lo que nos falta está en nuestro interior. Cuando pasa esto, se ponen en practica las herramientas hasta llegar al yo superior, desde ahí el camino se acomoda y vuelven a afluir buenos sentimientos. Cuando operamos del yo sup, nos sentimos centrados, mas claros y plenos, cuando experimentamos esa abundancia nuestros miedos desaparecen